Una nueva etapa. Todo llega y todo pasa.

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Hace unos días os enseñaba en mis redes sociales una foto con mi cambio de look y os comentaba mis ganas de volver a sentirme mujer, además de madre.

Hoy, por si alguna de vosotras no lo sabéis, os explico cómo surgió mi blog, este blog y que está relacionado con esta etapa que atravieso, este punto seguido de mi nueva vida como madre.

Un bebé muy intenso y padres primerizos

Os pongo en antecedentes porqué ya sabéis que me gusta explicarlo todo desde el principio.

Mi hijo siempre ha sido intenso, considerado de Alta Demanda (tenéis un post muy interesante aquí sobre los bebés de alta demanda). Mamaba a todas horas, y solo dormía en MIS brazos. No en brazos, no. En los míos.

Yo comía con él en brazos o en la mochila, iba al lavabo con él y con los meses hasta empecé a ducharme con él si quería ducharme sin escuchar un llanto desesperado.

La mochila fue un gran descubrimiento y una gran ayuda. Llevándolo cerca, el peque se sentía seguro y tranquilo y yo podía disponer de mis manos libres para hacer algunas tareas. Y ya no me refiero a limpiar u ordenar, sino a calentarme algo para comer o ir a comprar algo.

Empecé a trabajar cuando el pequeño Indio tenía 5 meses y la adaptación a la escuela infantil fue muy dura. Y cuando nos reencontrábamos después de todo el día separados, él intentaba recuperar el tiempo perdido con mamá y no se separaba de mí.

Papá Indio y yo hicimos lo que pudimos y tuvimos que adaptarnos a cada situación de la mejor forma para los 3. Y os aseguro que no fue fácil. En ocasiones nos planteábamos si estaríamos haciendo bien, si los métodos que nos aconsejaban terceros serían los más adecuados. Pero mi corazón no me permitía dejar llorar a mi hijo ni para que se le ensancharan los pulmones ni para que se adaptara a nosotros, porque creo rotundamente que si alguien se tiene que adaptar, somos nosotros, los adultos.

Solo queríamos disfrutar de la nueva etapa de ser padres, sin dramas y con los recursos que teníamos. Y sobrevivíamos, felices con nuestro pequeño.

 

¿Y si hacemos un blog?

Dado que los bebés suelen dormir muchas horas y a pesar de estar tremendamente cansada, mi facilidad para dormir se esfumó y necesitaba invertir todo ese tiempo en el que, acostada al lado de mi hijo, no hacía nada provechoso. Así que, empecé a escribir. Quizás no todo lo que me habría gustado, pero sí algunas inquietudes que me surgían sobre maternidad y crianza.

Las infinitas horas fuera de casa trabajando tampoco me ayudaban. No las necesitaba (bueno, solo económicamente), no las quería y no iba a trabajar para descansar de mi hijo. En contra, me producían malestar con el sistema, con la sociedad y conmigo misma además de un tremendo cansancio. Y cuando encima mi hijo se ponía enfermo y tenía que hacer una obra de ingeniería para poder organizar todo y poder quedarme a cuidar de él, también me producía ansiedad. 

¡Tenía que hacer algo! Quería poder explicar a todos lo que sentía y quería ayudar a otras madres y familias que también se sentían así o estaban pasando por la misma situación. Así que pedí ayuda a Papa Indio para que me abriera un blog. 

¡Y lo hizo! Con un móvil. Un blog que cuando lo abrimos por primera vez en un ordenador se veía horrible. Pero un blog donde había empezado a colgar mis historias y el que había empezado a leer la gente. Fue muy emocionante.

Casi dos años después, hemos evolucionado mucho. Hemos cambiado la imagen del blog, tenemos un logo chulísimo que nos hizo mi amiga del cole Laura (por cierto, Laura tiene también un blog en el que se reinventa como mujer después de la maternidad y sigue un rollo curvy y body positive que me encanta) y nos hemos dado a conocer en las redes sociales. 

Me gustaba mucho escribir y leer los comentarios de la gente así que eso unido a mi malestar por tener que trabajar fuera de casa, nos dio una idea. Queríamos hacer a Mi Indio Mapache nuestro medio de vida.

Para ello invertimos mucho tiempo y dinero, nos formamos, yo como asistente Montessori y Papá Indio en muchas cosas (programador web, marketing digital). Y a día de hoy seguimos trabajando, aunque avanzando muy despacito, pero con nuestro firme propósito de ayudar a otras familias y a la vez, cambiar nuestras vidas.

Y llegó una nueva etapa

El tiempo, la autonomía adquirida, los logros conseguidos y siempre nuestro amor incondicional han dado paso a unos cambios en nuestras vidas, una nueva etapa. Ahora mi hijo me necesita, sí, pero le invito a colaborar, le ofrezco actividades significativas por las que él se siente atraído y predispuesto y se ha convertido en un gran ayudante. De esta manera yo puedo dedicarme a estar con él, disfrutar de su compañía, reírnos,… y también puedo cocinar, poner una lavadora e incluso limpiar.

También pasa más tiempo con su padre disfrutando con él, jugando y riendo. Y todo ha surgido de manera espontánea, a un ritmo quizás para nosotros lento, pero ha sido a su ritmo.

 

 

Pensábamos que nunca llegaría y sin embargo recordamos con nostalgia aquellos momentos en los que nos turnábamos para comer o cuando Papá Indio me traía algo de cena a la cama. También recuerdo las noches en que tenía que dormir al peque meciéndolo y después meternos en la cama y esos paseos en nuestra gran aliada la mochila. Y aunque pensábamos que no llegaría, nos equivocábamos. Y lo mejor de todo es que lo hemos superado, lo hemos hecho ¡y lo hemos hecho bien!

Y aquí estoy yo, intentando reencontrarme y reinventarme como madre, pero también como mujer, pareja, compañera de trabajo, etc.

Pensaba que nunca volvería a sentir esta necesidad o que aunque lo necesitara, nunca lograría conseguirlo. Pero ya sabéis, nosotras, las mujeres, podemos con todo.

Todo llega y todo pasa

Este no es un post de lamentaciones, sino de esperanza. De que todo llega y todo pasa. De que si estás en este momento, te felicito y si aún no sientes que sea tu momento, llegará. 

Te aseguro que, algún día y no sabrás cómo, volverás a dormir una noche entera.

Y tu hijo se irá a su cama después de lavarse los dientes y dándote un beso de buenas noches, pudiendo compartir tu cama únicamente con tu pareja.

Estoy convencida, de que un día disfrutarás de una ducha o un baño sin interrupciones. Incluso algún día podrás hacer pipí y popó siendo tú la única que esté en el baño.

También podrás tomarte todo el tiempo para cenar, o hacerlo en el sofá viendo una película. ¡Y hasta podrás cenar helado!

Sin embargo, te animo a que sigas disfrutando del cosecho, de las duchas compartidas, de compartir esos pequeños gigantes abrazos con esos bracitos y las charlas intentando descifrar palabras. Te animo a que disfrutes de tu hijo, porque cada momento es oro. Porque todo llega y todo pasa…

Os abrazo y os abrazo fuerte, porque sé lo reconfortante que puede llegar a ser un buen abrazo. Y si lo necesitas, también puedes llorar conmigo, que llorar también siente bien. 

 

 

Este es el principio de una nueva etapa, ¿Cuándo fue el tuyo?

Yo he empezado con un buen corte de pelo, ¿Cómo lo has hecho tú?

Verónica Padilla

Me llamo Verónica y soy Terapeuta Ocupacional de profesión. Pero mi verdadera vocación es ser la mamá de un maravilloso niño de 2 añitos y medio.

Amante de todas las cosas bonitas, entusiasta y apasionada de todo este mundo que me ofrece la maternidad y la crianza.

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