Gracias por tus consejos, pero estamos bien así.

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Empiezo 2019 con un post protesta bien cargadito. Porque a pesar de lo que muchos piensan, mi jarra de la paciencia no la llena mi hijo con sus rabietas, ni con sus intentos de no comer, no querer vestirse o no querer ducharse. Mi paciencia se desborda cuando una y otra vez, me siento juzgada como madre en lugar de ser apoyada.

 

Gracias por tus consejos, pero así estamos bien

Cada día estamos rodeados de muchas personas, algunas más cercanas y de confianza o incluso familiares, otras más lejanas o desconocidos. Y cuando te conviertes en madre/padre y te mueves por la vida con uno o varios niños, no hay día que no recibas algún “no solicitado” consejo.

Porque ya lo he comentado varías veces, pero oye, que de niños y de criar sabe todo el mundo. Tenga o no tenga relación con niños. Y además, todos saben más que tú, que eres la madre o el padre de la criatura en cuestión.

Por supuesto que estoy irónica, pero es que no puedo llegar a entender del porqué de esta “fastidiosa” práctica tan extendida. ¿Será que nos gusta hacer ver a los demás sus debilidades para potenciar nuestras fortalezas? Pues así no vamos.

 

 

Además, tengo una gran noticia para todas aquellas personas que opinan sobre lo que debo o no debo hacer con mi hijo. Bueno, en realidad tengo varias:

La primera y más directa: no es asunto tuyo. 

Es cierto que no debemos ser desagradables con otras personas, pero sí podemos, de forma educada, pasar olímpicamente de impertinencias. Porque justificarse constantemente tampoco es agradable y cansa mucho.

En segundo lugar: es mi hijo, vivo con él desde que nació, ¡le he parido! Y vale, puede que yo sea una madre primeriza, pero ¿tú crees que yo no he probado una y mil maneras para hacer eso con lo que tú no estás de acuerdo y pareces tener la solución? (como por ejemplo, que mi hijo quiera ir andando en lugar de en mis brazos). Yo le conozco infinitamente más que tú.

 

 

Tercero. Me importa un pepino que en general los niños empiecen a desarrollarse y conseguir hitos a determinadas edades (como por ejemplo, empezar a andar a los 12 meses). Mi hijo es un niño sano que se desarrolla perfectamente y no realizamos ningún tipo de competición con otros niños, hayan empezado antes o después a andar o prefieran ir corriendo o en brazos de sus padres.

Nosotros le permitimos escoger según sus necesidades y por supuesto también las nuestras. Es estupendo que tú hijo/a no use el carro porque no le dejas. Yo lo llevo en brazos o en carro porque me da la gana (y por otros motivos que no tengo por qué contarte. Me fastidia tener que ir justificándome por todo). ¿No has pensado que lo que para ti es un problema, quizás para mí no lo sea? No sabes nada de nosotros ni de nuestras circunstancias. Y si sí las conoces, apreciaré más un gesto, una mirada de apoyo, una palmada en la espalda…

 

La madre rara

He asumido el rol de la madre rara. Pero cada día me trabajo para ser una mejor versión de mí, para acompañar a mi hijo a ser su mejor versión, a ser libre y feliz. Y he llegado a una conclusión. ¡Una mierda soy rara! No voy a colgarme la etiqueta aunque otros ya lo hayan hecho. Soy una madre respetuosa que cultiva el amor, las relaciones horizontales, la empatía, la bondad, etc.

 

 

Y a veces también puedo ser autoritaria y perder los papeles, pero entonces no me reconozco y me odio a mí misma. Por lo que intento evitar ser como no me gusta ser, aprendiendo de mis errores. Y no resulta fácil, no todo es de color de rosa y no todo nos sale bien a la primera. Pero somos conscientes de lo que queremos para nosotros y nuestro hijo y ponemos empeño.

Y esto, qué quede claro, no significa que en nuestro modelo de crianza no existan límites. Los hay. Y hay límites infranqueables como los que tienen que ver con la seguridad de mi hijo, otras personas y animales, con el respeto del entorno y la salud. Y hay límites que pueden ser negociables según la situación. Sí, NEGOCIABLES. 

El conjunto es lo que nos hace crecer como familia.

Sobre el tema de los límites también podríamos hablar largo y tendido, por lo que me gustaría poder dedicar todo un post. Tus aportaciones pueden servirme de ayuda.

¿Nos apoyamos?

Después de haber soltado todo esto, solo me queda deciros algo. La maternidad necesita de mucha comprensión. Y las familias necesitamos formarnos, apoyarnos y cuidarnos. 

 

 

En nuestras manos está ser el ejemplo que queremos para nuestros hijos, el futuro de todos.

Verónica Padilla

Me llamo Verónica y soy Terapeuta Ocupacional de profesión. Pero mi verdadera vocación es ser la mamá de un maravilloso niño de 3 años.

Amante de todas las cosas bonitas, entusiasta y apasionada de todo este mundo que me ofrece la maternidad y la crianza.