Como dejar el pañal de manera respetuosa y siguiendo la pedagogía Montessori

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Hace ya bastante tiempo que quería escribir esta entrada y la verdad es que se me ha ido retrasando por varios motivos:

Por una parte, pasar todo el verano 24 horas non stop con un toddler, no resulta sencillo. Y aprovechar los ratitos en los que él dormía no era viable teniendo en cuenta que se despierta si me separo un milímetro de la cama. Sí, me acuesto con él. Y a decir verdad, ¡a mí también me apetecía dormir la siesta a su lado! ¡Estaba de vacaciones! Y las noches, llegaba a acostarse tan tarde como nosotros, por eso de estar sin rutinas.

Por otra parte, aunque nos pareció observar indicios de estar preparado para el proceso de control de esfínteres y por tanto la retirada del pañal, no fue así.

Esto fue lo que más me hacía plantearme retrasar el post, ya que me apetecía explicaros nuestra vivencia y nuestra experiencia. Pero como sé que [email protected] de vosotros os encontráis con vuestros hijos en el proceso de dejar el pañal y me habéis pedido información al respecto, por fin me he decidido. Más adelante os explicaré como nos ha ido a nosotros. Por el momento tenemos un orinal y le vamos a poner también un reductor con escalón. Le proponemos hacer pipí en el orinal, pero él o no quiere o lo usa para jugar a estirar de la cadena y echar papel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El pañal no se quita, se deja

Lo primero que leeréis en cualquier artículo actualizado o si habláis con profesionales sobre el tema, es que el control de esfínteres es un proceso madurativo del niño. Igual que llegado el momento empiezan a caminar y a hablar, también controlarán el pipí y la caca.  Por lo tanto, no resultaría exitoso quitar el pañal para intentar “enseñar” a un niño a controlar el pipí o caca si no está preparado. Y cuando sí esté preparado, él mismo decidirá dejar el pañal.

Evidentemente es un aprendizaje que además de una maduración del sistema nervioso del niño, requiere de un adulto consciente y preparado. Un adulto que observe, ofrezca oportunidades para conocer el wc o el orinal, facilite su entorno y sobre todo, que no se enfade o avergüence al niño si este sufre algún escape.

 

 

Dejar el pañal desde un enfoque Montessori

Teniendo una visión Montessori también en este aspecto de la crianza de nuestros hijos, seguiremos los pilares básicos de la filosofía Montessori:

  • Sigue al niño y respétalo.
  • Proporciona al niño un ambiente preparado y adaptado.
  • Fomenta la autonomía del niño.
  • Sé un adulto consciente y preparado.

 

 

Lo que NO debemos hacer

Antes de nada, me gustaría citar algunas de estas cosas que todos tenemos grabadas a fuego, pero que sin embargo no debemos hacer. ¡Vamos a desmentir mitos!

– Si observamos muestras de interés en nuestro hijo por querer usar el WC u orinal y nunca a llegar a hacer pipí o caca, es recomendable no dejarle sentado en el WC u orinal hasta que lo haga. Esto no ayuda a reconocer cuando tienen ganas de hacer pipí o caca, sino que llega en algún momento mientras están allí sentados.

No debemos desesperarnos y gritarles o reñirles, sino tomárnoslo como un juego. Usar canciones, juegos y libros de esta temática os pueden ayudar a que sea más divertido.

– El verano no es el mejor momento para retirar el pañal. El mejor momento es cuando él se encuentre preparado. De ahí la importancia de observar y seguir al niño.

– El control de esfínteres es un proceso natural que el niño va adquiriendo poco a poco. No es necesario ni premiar ni castigar. El simple hecho de hacer pipí/caca en el orinal o W.C. le proporcionará suficiente satisfacción como para volver a intentarlo una y otra vez. Y por supuesto, como ya he comentado más arriba, no reñir, gritar ridiculizar ni comparar al niño. Esto puede provocarle graves consecuencias en su carácter y su autoestima y el proceso de control de esfínteres puede llegar incluso a involucionar.

 

 

Cuando retirar el pañal. Sigue al niño

No hay un tiempo establecido para que un niño empiece a controlar sus esfínteres. Como antes comentaba, dependerá de su madurez. por lo que es indispensable observar y seguir al niño para encontrar esas pequeñas pistas que nos dan para saber que empiezan a estar preparados.

Debemos estar atentos a los siguientes hechos:

  • El niño moja cada vez menos el pañal. Es decir, tarda más tiempo en mojarlo. Eso significa que aguanta más tiempo, está controlando.
  • El niño dice “pipí/caca” cuando se lo acaba de hacer. Eso es un indicador de interiorización. Reconoce cuando se lo ha hecho.
  • Le gusta cambiarse el pañal y se interesa por lo que ha hecho, queriendo mirar el pañal.
  • Se quita el pañal.
  • Pide ir al WC, se interesa y le hace gracia.

 

 

Ambiente preparado

Debemos facilitar al niño un ambiente preparado, adecuando el mobiliario a su altura para facilitar su autonomía e independencia. Para ello, podemos poner un orinal o bien un adaptador para el wc con escaleras o escalón para subirse.

Nosotros tenemos este orinal que representa un WC y que al presionar el botón de la cisterna, se escucha el sonido del agua. También hemos adaptado el bidé para que pueda lavarse las manos, la cara, los dientes, se peine, etc. con un panel de Ikea que hemos colocado a su altura.

También vamos a colocar un adaptador y un taburete para que pueda elegir lo que más le gusta. El taburete podremos aprovecharlo para llegar al lavamanos y así poder asearse y peinarse, aunque ya tenemos este panel de Ikea acoplado al bidé.

 

 

Fomenta su autonomía

Para fomentar aún más su autonomía, es recomendable que use ropa cómoda y fácil de quitar y poner. Los pantalones con goma y ropa interior no muy ajustada, es perfecta para facilitar su autonomía en el baño. Se recomienda evitar la ropa con botones y cremalleras o muy ajustada.

Si tu hijo controla muy bien pero tiene algunos escapes ocasionales, puedes optar por las braguitas y calzoncillos de aprendizaje. Estos son una muy buena opción para evitar los accidentes y hacer la transición a la braguita o calzoncillo normal según el niño alcance el control total.

Ofrecer una rutina también puede resultar útil y proporciona estabilidad. Puedes ofrecer a tu hijo hacer pipí al levantarse o justo antes de acostarse, siempre en los mismos momentos, pero sin forzarlo.

 

 

El papel del adulto 

El papel del adulto es fundamental en el proceso de aprendizaje del control de esfínteres. No solo es tarea de la familia, sino de todo aquel que tenga contacto con el niño y pase algunas horas con él. Es importante que todos vayan a una y no haya contradicciones entre como actúa un adulto u otro.

El lenguaje del adulto es tan importante como su forma de actuar y es responsabilidad de este comunicarse con el niño con respeto, sin gritos y sin amenazas. Debemos prestar especial atención en cómo explicarle las distintas situaciones, lo que ocurre y lo que está haciendo en cada momento. Y si se produce un escape, acompañar y entender al niño que en ese momento puede sentirse muy vulnerable. ¡Anímale, seguro que con tu ayuda la próxima vez lo hará aún mejor!

Usar algunos libros de esta temática, incluso tenerlos en el propio baño, puede ser una gran ayuda para el niño. Los libros ayudan a normalizar la situación y con ellos pueden visualizar e identificarse con los personajes.

Te recomiendo que eches un vistazo a alguno de estos títulos:

 

 

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Mostrarse siempre disponible ofrece al niño la tranquilidad de contar con tu ayuda si lo necesita y se sentirá seguro de avisar cuando tenga ganas de hacer pipí o caca.

Y si os encontráis fuera de casa (parque, piscina, etc.) y no tenéis un baño cerca, existen algunos productos muy interesantes que podéis usar hasta que el pequeñ@ empiece a aguantar por más tiempo.

Aquí te dejo algunos ejemplos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora toca integrar toda esta información, ser paciente y acompañar a tu hijo siguiendo su ritmo. No te agobies si hasta ahora algo no ha salido bien. El amor incondicional que das a tu hijo puede con todo y nosotros aprendemos también con los errores. 

Y por último, sobre todo y ante todo, SIGUE AL NIÑO, porque él está formando al adulto del futuro.

 

 

 

Espero que este post te sea de gran ayuda y me cuentes en comentarios vuestra experiencia en el proceso de control de esfínteres de tus hijos.

Verónica Padilla

Me llamo Verónica y soy Terapeuta Ocupacional de profesión. Pero mi verdadera vocación es ser la mamá de un maravilloso niño de 2 añitos y medio.

Amante de todas las cosas bonitas, entusiasta y apasionada de todo este mundo que me ofrece la maternidad y la crianza.

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