¿Es mi hijo un bebé de alta demanda?

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¿Qué más puede haber que 24 horas atendiendo a un bebé?

En la primera visita que tuve con la matrona después de tener a mi pequeño Indio Mapache, descubrí el término “bebé de alta demanda”. O como algunos prefieren decir, bebé de altas necesidades.
Ella me hizo algunas preguntas rutinarias para saber que todo iba bien y mientras yo le explicaba nuestro día a día con el bebé, no dudó ni un segundo en afirmar rotundamente: tienes un hijo de alta demanda.
En ese momento no le di mayor importancia, puesto que las compañeras de preparto que ya habían tenido a sus bebés antes que yo comentaban lo cansadas que estaban, lo poco que dormían y lo que les había cambiado la vida. Yo me encontraba en esa misma situación, así que pensé que sería lo normal. Los bebés necesitan atención continúa, ¿qué más podía haber que 24 horas atendiendo a un bebé? ¿Qué es un bebé de alta demanda?

 

Por qué mi hijo es un bebé de alta demanda

Tardé más de un mes en atreverme a salir de casa yo sola con el bebé, sin la ayuda de papi Indio. No me veía capaz, ¿cómo lo haría? Afortunadamente la maternidad nunca me dio miedo y siempre pensé que el instinto me ayudaría con cualquier situación.

Según iban pasando los días y empecé a asistir a las clases de postparto, fui descubriendo que aunque todos los bebés necesitan atención 24horas, no todos demandan con la misma intensidad. Y aquí van algunas muestras de ello:

De camino hacia el centro de salud solía ir acompañada de otras 2 mamás y sus peques. Una de ellas casi siempre llevaba a su hija en mochila porque era lo que mejor le funcionaba. La otra mamá llevaba a su hijo en carrito porque su peque siempre iba durmiendo y apenas se le escuchaba. Yo, llevaba el carrito en el que mi hijo duraba entre 5 y 10 minutos. También llevaba la mochila porque sabía que al final tendría que llevarlo en brazos y con la mochila me resultaba más cómodo. Pero además, casi todas las veces, tenía que ir dándole el pecho y como era tan pequeñito no me apañaba para dárselo mientras porteaba, por lo que me tocaba sacarme un tirante de la mochila y adoptar una postura bastante rara. Y todo esto, evidentemente, caminando por la calle.

 

Mi bebé No aceptaba ni por un segundo que mamá lo soltase. Solo dormía en mis brazos por lo que me hice una experta en hacer pis con una mano (y un bebé en la otra), comía indistintamente con la mano derecha que con la izquierda, me vestía con él en brazos y terminé duchándome con él, para intentar que no se pasara el día llorando cuando yo necesitaba atender mis necesidades básicas.

Otra de las cosas que nos hizo darnos cuenta del carácter exigente de mi hijo, fueron los cambios de ropa, los cambios de pañal y los baños. No soportaba que lo cambiásemos y lloraba a pleno pulmón cuando le bañábamos.

También mamaba a todas horas (y aún lo sigue haciendo) y se despertaba constantemente durante la noche para mamar. Y durante algún tiempo sufría unos llantos desconsolados al atardecer, consecuencia del estrés ocasionado durante todo el día (algunos le llaman la hora bruja).

Además, resulta ser un niño bastante sensible a la gente, al ruido y a los estímulos en general. Empezó a sufrir cólicos a partir de la 3ª noche de haber nacido, después de haber recibido la visita de muchos familiares en el hospital, lo que nos causó un momento incómodo y de estrés al no poder amamantarle. Y a día de hoy con 20 meses, es muy sensible a nuestros tonos de voz y se asuste y llora si le reñimos.

Los viajes en coche también son un problema. Cuando la mayoría de niños se duermen nada más tocar el asiento, el pequeño Indio Mapache sufre ataques de pánico y llora desconsoladamente desde que lo pones en la sillita hasta que por fin lo sacas. En varias ocasiones ha llegado a vomitar de la angustia que le genera no poder ir encima de mamá.

Y estos, son solo algunos ejemplos de nuestras situaciones cotidianas.

Todo esto no resulta fácil de llevar, por supuesto que no. Pero ha sido más llevadero después de informarnos sobre el concepto acuñado por el Dr. Sears “bebé de alta demanda” y descubrir así que mi hijo es perfectamente normal solo que con un carácter diferente. Porque los niños de alta demanda no tienen ninguna enfermedad, ni están malcriados ni nada por el estilo.

 

Características de los bebés de alta demanda.

Si has encontrado similitudes entre lo que aquí os explico y lo que hace vuestro hijo, quizás te pueda servir de ayuda que te cuente un poco de historia.

El Dr. Sears, un reconocido pediatra americano, fue quien usó el término “Bebé de alta demanda”  (Hight need baby) por primera vez. Su última hija tenía un comportamiento muy diferente al de sus otros hermanos y nada de lo que había funcionado con ellos, funcionaba para su pequeña. Por supuesto que no intentaron cambiarla y comprendieron que la niña solo pedía lo que necesitaba. Pero el entorno no entendía el comportamiento de su hija y pronto le llovieron las etiquetas negativas (llorona, malcriada, difícil,…). Así que decidió acuñar el término “Bebé de alta demanda” para nombrar a los niños con unas características similares a las de su hija.

Las características que él dio para estos niños son las siguientes:

  • Son intensos en todo lo que hacen. Lo viven todo con entusiasmo y pasión.
  • Hiperactivos. Están siempre en alerta, preparados para la actividad.
  • Absorbentes. Sus cuidadores los describen como niños que absorben tu energía y siempre necesitan más.
  • Maman frecuentemente. Ser alimentados les produce calma aunque muchas veces no tienen necesidad de alimento sino de succión, de contacto y de atención.
  • Son muy demandantes. Necesitan atención continúa pero siempre quieren más.
  • Tienen frecuentes despertares. No necesitan dormir demasiado. Tienen frecuentes despertares nocturnos y hacen siesta cortas.
  • Suelen estar insatisfechos. Por más que intentemos satisfacerles en todo, nuca parece que estén satisfechos.
  • Son impredecibles. Lo que hoy funciona para calmarles puede que mañana ya no sirva. Lo mismo ocurre en todas las áreas: cariño, tiempo, juego, alimentación,…
  • Hipersensibles. Ya sea a nivel físico o emocional. Perciben cualquier cambio, estímulo o emoción y reaccionan ante tales cambios.
  • Necesitan contacto físico día y noche (normalmente de su madre). Tienen la necesidad de estar cerca del adulto de forma habitual. Necesitan que les duerman, les cojan en brazos, les pongan al pecho, le cojan la mano, duerman con ellos,… El Dr. lo describe como que es imposible dejar de sostenerlos.
  • No se calman solos. Necesitan del adulto para tranquilizarse, dormirse y relajarse. Les cuesta autorregularse y contenerse.
  • Son sensibles a la separación. Se sienten angustiados ante la separación de los padres. Algunos incluso ante la separación en exclusiva de la madre. No aceptan estar con nadie más aunque sean otros familiares. Y con el paso del tiempo en ocasiones se intensifica.

 

Que debo hacer si tengo un bebé de alta demanda.

Si tú hijo cumple con alguna de estas características, probablemente no sea un niño de alta demanda. Pero si siendo imparciales y realistas observamos que nuestro bebé cumple casi la totalidad de ellas, estamos hablando de un bebé de alta demanda.

Ahora bien, no desesperes. Estas características no son negativas ni positivas, sino simplemente cualidades de tu hijo. ¡No te sientas culpable! Y actúa en consecuencia:

  • Asume la realidad para integrar y aceptar como es tu hijo.
  • Trabaja a nivel emocional, hablándole, abrazándole y explicándole todas vuestras emociones y validando las suyas. Así el niño se sentirá comprendido.
  • Al contrario de lo que opina la mayoría, debes responder a las demandas de tu hijo para proporcionarle mayor seguridad. Lo que tú hijo pide no es un capricho sino una necesidad.
  • Establecer rutinas es importante para sentirse seguro. Repetir una y otra vez lo mismo le dotará de herramientas para anticiparse a ciertas situaciones.
  • Debemos permanecer siempre calmados aunque sus actitudes sean desconcertantes, ya que a través de las neuronas espejo ellos se contagian de nuestros estados anímicos.
  • Y aunque a veces resulte desesperante, se paciente y practica la paciencia. Debemos aprender a controlar rabietas, calmar sus llantos y atender sus demandas, por lo que es importante que tú como adulto, estés bien. Por eso te animo a que desconectes por un rato practicando algún deporte, leyendo o haciendo lo que más te guste.
  • Y por último, tanto si tienes un hijo de alta demanda como si no, mantener una actitud positiva y una buena predisposición, te serán de ayuda para afrontar los obstáculos con un mayor éxito, aportando posibilidades de cambio y mejora.

 

¿Tienes un bebé de alta demanda? ¿Cómo lo supiste?

Espero que esta entrada te pueda servir de guía para comprender un poquito mejor a tu bebé “guerrero”.

Este blog vive gracias a ti y a tus comentarios ¡déjame uno! te invito a que me cuentes tu historia aquí en comentarios y que compartas en tus redes sociales.

Y si tienes alguna duda, estaré encantada de atenderte.

¡Nos leemos!

 

Verónica Padilla

Me llamo Verónica y soy Terapeuta Ocupacional de profesión. Pero mi verdadera vocación es ser la mamá de un maravilloso niño de 1 añito y medio.

Amante de todas las cosas bonitas, entusiasta y apasionada de todo este mundo que me ofrece la maternidad y la crianza.

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