Hace escasa una semana que los niños de todas partes han empezado la escuela y las rutinas ya casi están instauradas en nuestras casas. Pero es posible que muchos padres hayan decidido que es el momento de que sus [email protected] duerman en su cama o bien de retomar la costumbre perdida durante las vacaciones y aún estéis en ese proceso.

Ha llegado el momento de dormir en tu cama.

Los niños necesitan el apego con sus padres, el cariño, los abrazos, sentirse seguros,… Y es por eso que muchos necesitan y quieren dormir en la cama con mamá y papá. Pero no siempre es fácil. A veces el espacio no está adaptado, el descanso de los padres se ve interrumpido o simplemente se considera que ha llegado el momento de que el niño duerma en su cama.

Yo soy defensora y practicante del colecho. Considero que es beneficioso para fomentar la seguridad del niño y por qué no decirlo, ¡me encanta dormir con mi pequeño Indio!. No obstante entiendo y respeto las posiciones de otros padres que necesitan que sus hijos descansen en sus camas y descanse así toda la familia.

Para estas familias, hoy os traigo un libro muy acertado. Se trata de “¡Mamá, quiero dormir en tu cama! En él, Pablo, el protagonista de esta historia, quiere dormir con sus padres, pero al final entiende que cada uno tiene que estar en su propia cama.

¡Mamá, quiero dormir en tu cama!

Cuando llega la noche, todos se preparan para ir a dormir. El periquito en su jaula, el conejo en su caja, la hermana de Pablo en su cuna, Pablo en su cama y sus padres en su dormitorio.

Todos parecen estar profundamente dormidos. Todos, excepto Pablo que aparece frente a la puerta del dormitorio de sus padres gritando que quiere dormir con ellos.

Su papá le explica que cada uno tiene su propia y cama y todos duermen en ellas. Lo acompaña hasta su habitación, lo arropa y le anima a que cierre los ojos para que pueda dormirse y se marcha. Pero Pablo sigue queriendo dormir con sus padres y vuelve a gritar tras la puerta: ¡quiero dormir en vuestra cama! Esta vez es mamá quien se levanta y acompaña Pablo para que vea que el periquito está en su jaula, el conejo en su caja, su hermana en la cuna y él debe dormir en su cama. Para ayudarle a dormir, mamá le acerca su muñeco y le cuenta un cuento. Cuando ya está casi dormido, oye a su madre salir de la habitación. Pablo sigue queriendo ir a dormir con sus padres, pero sabe que tiene que quedarse en su habitación. Así que coge a su muñeco y le pone una camita junta a la suya, lo acurruca y replica las mismas palabras le había dicho hacía un momento. Y mientras Pablo le cuenta un cuento a su muñeco se queda totalmente dormido en su cama.

¿Y cómo es el libro?

Un álbum ilustrado de gran tamaño, recomendado para niños de entre 2 a 5 años. Con tapas duras y hojas de papel grueso plastificado.

Las coloridas ilustraciones tienen un aire infantil, como si estuvieran dibujadas por un niño y ocupan siempre doble página. En ellas, aparece la familia de Pablo, unos divertidos perritos de orejas largas.

Algunas actividades para asegurar el Éxito

Si además de ver y leer el libro queréis hacer alguna de las actividades que os propongo, el éxito lo tenéis asegurado. De esta manera, vuestro hijo será más consciente de lo que cuenta la historia y le será más fácil asimilarlo.

Una de las actividades consiste en pegar el dibujo de algunas camas de distintos animales (madriguera, nido,…) en unos sobres. Por otro lado, pintar y colorear en un papel a los animales que irán en cada cama. Una vez acabado, podréis meter a cada animalito en su cama/sobre correspondiente.

Otra actividad que estoy segura de que les va a encantar, es hacer una camita para su muñeco o peluche preferido. Podéis usar una caja de zapatos para la estructura de la cama. Para hacer de sábana, una pieza de fieltro tamaño din A4 y para la almohada una esponja. Así su peluche favorito también tendrá su propia cama y él/ella se sentirá identificado/a.

Por último, podéis hacer un bonito cartel para la puerta de la habitación del peque donde ponga: “Este es el cuarto de Erik (el nombre de cada niño)”. Se puede decorar con gomets, acuarelas o cualquier técnica que os gusté.

Ahora solo falta armaros de paciencia. Y os recomiendo que aprovechéis el momento de acompañar a vuestros hijos a la cama para achucharlos y coméroslos a besos. Se convertirá en uno de sus momentos preferidos del día.

Verónica Padilla

Me llamo Verónica y soy Terapeuta Ocupacional de profesión. Pero mi verdadera vocación es ser la mamá de un maravilloso niño de 1 añito y medio.

Amante de todas las cosas bonitas, entusiasta y apasionada de todo este mundo que me ofrece la maternidad y la crianza.

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